Las ciudades deben construirse para todos
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Las ciudades deben construirse para todos
Juan Manuel García, integrante de la Dirección de Inclusión a Personas con Discapacidad del Gobierno de Jalisco, impartió una clase sobre los principios de la accesibilidad universal y cómo la planeación urbana puede marcar la diferencia entre incluir o discriminar.
Diana Alonso
Senderos que no llevan a ninguna parte, postes plantados a la mitad de las banquetas, baches en los pasos peatonales (además de estar despintados), rampas con la inclinación de una pirámide y escaleras interminables como única vía para acceder a un espacio: todos estos elementos forman parte del paisaje cotidiano de las ciudades. Para algunas personas pueden representar un simple contratiempo al que basta rodear, y para quienes viven con una discapacidad o para los adultos mayores son obstáculos que se suman a una larga lista de retos diarios. No se trata solo de invertir más tiempo o esfuerzo físico, sino también de destinar recursos adicionales para completar actividades básicas sin poner en riesgo su integridad.
Juan Manuel García, encargado de proyectos de la Dirección de Inclusión a Personas con Discapacidad de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Gobierno de Jalisco, impartió la clase “Accesibilidad universal”, organizada por el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) Codiseño para la movilidad urbana y entornos habitables, del ITESO.
El invitado presentó a los estudiantes tres conceptos fundamentales: accesibilidad universal, ajustes razonables y diseño universal. Explicó que el diseño universal se rige por siete principios, entre ellos el uso equitativo, el uso flexible, la información perceptible, la tolerancia al error, el esfuerzo mínimo, el tamaño y el espacio. Cada uno, dijo, puede aplicarse desde algo tan simple como la altura de un bebedero o el tamaño del mobiliario hasta detalles como la alineación correcta entre rampas y pasos peatonales.
“En la accesibilidad tenemos que garantizar tres conceptos clave: el tema de la seguridad, la comodidad y la autonomía”, señaló. Además expuso los fundamentos legales que sustentan estas prácticas. Mencionó la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, así como reglamentos estatales como la Ley para la Inclusión y el Desarrollo Integral de las Personas con Discapacidad en Jalisco. También hizo referencia a normativas regulan desde rampas y señalética hasta instalaciones educativas y hospitalarias.
En ese punto, expuso algunos casos que ha encontrado durante los diagnósticos realizados en instituciones públicas y privadas. Recordó, por ejemplo, la ocasión en que llevó una silla de ruedas a una obra recién terminada para comprobar si la rampa construida era realmente funcional. Al pedirles a los ingenieros que intentaran subirla, la respuesta fue contundente: “No, pues no la suben porque saben que no cumple con la normativa”. Con ello subrayó que su labor consiste en inspeccionar y emitir recomendaciones para garantizar que los espacios sean verdaderamente transitables para personas con discapacidad visual, motriz o intelectual. “No todas las personas tenemos la misma estatura […] la ergonomía es distinta, y […] cada uno tiene su necesidad”, añadió, insistiendo en que el diseño debe adaptarse a la diversidad y no al revés.
García insistió en la necesidad de construir ciudades no solo incluyentes, pues también deben estar alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que también promueven comunidades seguras y accesibles. Señaló que si bien muchas barreras pueden corregirse, “si desde un inicio, un proyecto arquitectónico, urbanístico, está pensando en las personas, va a crear un acceso para todos”. Para ello, dijo, es indispensable un cambio de perspectiva ya que diseñar pensando en el otro es un acto de empatía.
Finalmente, invitó a las y los estudiantes (futuros arquitectos, urbanistas y diseñadores) a considerar estos principios en sus proyectos. Incorporar elementos visuales, táctiles y sonoros, explicó, puede transformar la experiencia urbana de miles de personas.
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